Fotos por Mario Wibowo y Finbarr Fallon


En una zona residencial de Tangerang del Sur, Indonesia, este proyecto propone una manera más consciente de habitar: una arquitectura que aprovecha las condiciones climáticas, reduce dependencias y convierte la relación con el exterior en parte esencial de la experiencia cotidiana.
El diseño organiza la casa mediante volúmenes escalonados, patios, terrazas y aperturas que favorecen la entrada de luz natural y la ventilación cruzada. La circulación no funciona únicamente como conexión entre espacios, sino como parte de una secuencia que integra el interior, el paisaje, la piscina, las áreas de descanso y un espacio de yoga al aire libre.


Uno de los gestos más relevantes desde una perspectiva sostenible es el uso de paneles operables de ratán PET reciclado, que filtran la luz, permiten el paso del aire y aportan privacidad sin aislar la vivienda de su entorno. A esto se suma un techo verde completamente ajardinado, que incorpora vegetación en altura y extiende el paisaje sobre la arquitectura.
La residencia también incorpora hormigón texturizado con bambú, materiales de cualidades táctiles y una volumetría que responde directamente a la orientación y a las características del terreno.
Más que buscar una estética «verde», el proyecto demuestra algo esencial para nuestra campaña Cero Huella: la sostenibilidad comienza cuando el diseño trabaja con el clima, los materiales y el contexto, en lugar de hacerlo en contra de ellos.


CRÉDITOS
Arquitecto principal: Kelvin Thengono
Equipo de diseño:
• Natashia Angelina TS, arquitecta sénior
• Selwyn Kusuma
• Sheren Pricillia Sanusi, diseñadora de interiores
• Fachrudin Faruq, gerente de proyecto
• Gitasari Aprilia, redactora técnica
Mobiliario y accesorios: Casa Italia, Dezign District, Fio Carpet, PITA y Sawdust
Obras de arte: Galería de Arte Isa y Sankhara
Marcas de baño: Kohler, Toto y TECE
Split Mass Residence in South Tangerang, Indonesia, embraces sustainable living through climate-responsive architecture. Staggered volumes, open courtyards, natural ventilation, recycled PET rattan panels, and a lush green roof create a seamless connection between indoor and outdoor spaces. The project demonstrates how thoughtful design can bring architecture, nature, and everyday living into harmony while minimizing environmental impact.