¿Quién es Mary Anne?

Soy arquitecta y urbanista. Estudié arquitectura a finales de los años noventa, cuando todavía dibujábamos en AutoCAD Release 12, hacíamos copias en blueprint y dependíamos de las guías telefónicas y los teléfonos públicos. Desde entonces, el mundo ha cambiado muchísimo y la tecnología ha transformado nuestra profesión de formas que entonces eran difíciles de imaginar.

Lo que no ha cambiado es el entusiasmo por lo que hago. Empecé diseñando sobre una mesa de dibujo y construyendo maquetas de cartón, y hoy disfruto ese mismo proceso en un entorno más digital. Aunque he aprendido desde distintas áreas de la profesión, siempre me ha gustado especialmente el trabajo de campo. Por eso, en 2009 inicié mi firma, Filigrana CSP. Disfruto colaborando con las personas, resolver retos reales y ver cómo las ideas se hacen realidad.

Recuerdo que, durante una visita a una obra, una fuerte lluvia obligó a detener los trabajos. Mientras todos esperábamos a que escampara, un trabajador me señaló cómo el agua encontraba naturalmente su camino entre la vegetación y el terreno. Fue una observación sencilla, pero me hizo pensar que la naturaleza lleva miles de años resolviendo problemas que nosotros intentamos solucionar con planos y cálculos. Desde entonces procuro observar más antes de intervenir. Esa experiencia reforzó una lección que todavía me acompaña: muchas de las mejores respuestas aparecen cuando prestamos atención al lugar y a las personas que lo conocen.

Ahora tengo el privilegio de trabajar rodeada por la naturaleza de El Yunque, una experiencia que me recuerda todos los días la importancia de diseñar y construir con sensibilidad hacia nuestro entorno.

Soy de esas personas que siempre están buscando algo nuevo que explorar. Disfruto mucho lo que hago y, más que el resultado final, me motiva el camino: observar, aprender y entender cómo podemos hacer mejor las cosas.

¿Qué te inspira al diseñar y desarrollar proyectos arquitectónicos?

Aunque actualmente no me desempeño directamente como diseñadora, siempre existe la oportunidad de diseñar de alguna manera. Mi principal fuente de inspiración es la naturaleza. En ella todo funciona en armonía: existe orden, jerarquía, belleza, sonido, aroma y equilibrio.

Puerto Rico conserva una riqueza extraordinaria en sus paisajes y entornos naturales. A eso se suma la cotidianidad de nuestra gente y las experiencias que compartimos como país. Todo ello constituye una fuente constante de inspiración.

¿Cómo abordas un proyecto desde la conceptualización hasta la ejecución? ¿Qué es clave para ti en ese proceso?

Para mí, el punto de partida es comprender las condiciones existentes: cuáles son las limitaciones, cuáles son las oportunidades y qué se desea lograr. A partir de ese análisis, se desarrolla una idea que responda de manera respetuosa a su entorno, a nuestro clima y a los retos particulares que enfrentamos como país, especialmente en términos de infraestructura.

Para mí, es clave diseñar con sensibilidad y respeto hacia el contexto y el clima, siempre con una visión realista de las necesidades presentes y futuras.

¿Qué rol entiendes que tiene la arquitectura en el desarrollo de comunidades y su impacto social?

Considero que la arquitectura es un mecanismo de unión y bienestar colectivo. Cuando observamos una ciudad, son sus edificios, sus espacios públicos y su relación con el entorno natural los que definen su esencia.

Los espacios públicos son fundamentales para el encuentro, la convivencia y el sentido de comunidad. Hemos ido sustituyendo muchos de esos espacios por infraestructura vial, del mismo modo que en algún momento reemplazamos sistemas de transporte colectivo, como el tren. Recuperar y fortalecer esos espacios es una responsabilidad importante para construir comunidades más saludables y conectadas. Al final, no se trata solamente de construir estructuras, sino de crear lugares donde las personas puedan sentirse seguras, conectadas y orgullosas de pertenecer.

Un proyecto, espacio o lugar en Puerto Rico que admires y por qué

Son muchos los lugares que admiro en Puerto Rico, pero siempre regreso a nuestras playas, senderos y espacios naturales. Entre ellos, el Fortín San Jerónimo ocupa un lugar especial. Su ubicación privilegiada, rodeada por el mar y asomándose discretamente a la costa, lo convierte en un espacio único donde convergen la historia, el paisaje y la arquitectura. Es un lugar que refleja la riqueza cultural y natural de nuestra isla, y que invita tanto a la contemplación como a la conexión con nuestro patrimonio.

Un consejo para quienes desean emprender o desarrollarse en la arquitectura

Atrévanse. Disfruten la emoción del proceso de aprender, crear y aportar. La arquitectura es una profesión que nos permite transformar espacios y, en gran medida, mejorar la vida de las personas.

No hay contribución pequeña. A veces, un simple granito de arena puede generar un impacto significativo.