Kusama Yayoi (22 de marzo de 1929 – 14 de agosto de 2026)
Hoy nos despedimos de una de las artistas más exitosas en vida y, también, de una de las figuras más importantes del arte contemporáneo japonés. Su obra fue conceptual, expresionista, minimalista y profundamente abstracta; sin embargo, en cada pieza dejó entrar mensajes intrusivos, como si el universo entero se viera obligado a mirarla de frente.

¿Sabes por qué pintó calabazas monumentales con sus famosos lunares?
Fue criada en una finca agrícola en Matsumoto, Nagano: un lugar dedicado al cultivo de plantas y semillas. Esa relación temprana con la tierra y con lo cotidiano —lo que crece, lo que se transforma, lo que se repite— se convertiría, con el tiempo, en una base emocional y visual para su lenguaje artístico.

Atlanta, Georgia USA - November 29, 2018: "Infinity Mirror Room—Phalli's Field" by Japanese artist Yayoi Kusama installation at the High Museum of Art in Midtown Atlanta. Accumulations series.
¿Qué sabes de su infancia y cómo este fue un aspecto intrínseco en su obra?
Se dice que durante su infancia fue físicamente abusada por su madre. Además, que su madre la utilizó como una especie de espía en las infidelidades de su padre: y que Kusama terminó siendo testigo visual de aquello que nadie debería mirar. Esa experiencia la marcó de por vida, instalándole miedo al sexo y una obsesión persistente por el órgano masculino.
¿Por qué se fue de Japón?
Kusama sentía que la sociedad japonesa era demasiado pequeña, feudal y, además, profundamente crítica con las mujeres. Aunque vivió en Japón y también en Francia, en 1957 se mudó a Seattle, Estados Unidos; permaneció allí solo un año. Después se trasladó a Nueva York, donde nacieron algunas de sus colecciones más reconocidas.
¿Sabías que vivió en un centro de salud mental?

Nagano, Japan, Wednesday 16 October 2019 : Polka Dots flowers statue at Yayoi Kusama museum in Matsumoto city
Y es que este dato fue muy importante en su obra. Sus alucinaciones comenzaron a los 10 años. Veía auras, flores que “hablaban” en patrones, luces, campos densos de puntos… y, con el tiempo, esos elementos se volvieron una fijación y un componente primordial en su obra. Su salud mental —que nunca ocultó— fue un motor de creatividad e inspiración. A partir de 1977, Kusama se instaló y vivió en el hospital Seiwa de Tokio. Lejos de interrumpir su trabajo, su producción artística siguió desarrollándose durante esa etapa.
¿Conoces cuál fue uno de los proyectos que la lanzó a la fama?
Uno de los proyectos que la catapultó fue durante la época hippie, cuando pintó cuerpos desnudos con lunares de colores brillantes. Pero no fue hasta la década de 1980 cuando su carrera vivió un renacimiento ante el público, recuperando una fuerza que parecía imposible de apagar.
¿Cómo llamaba Yayoi a sus dibujos de gran escala en lienzos llenos de lunares?
A esos trabajos les llamaba Infinity Nets (redes infinitas). Y, según su propia experiencia, provenían directamente de sus alucinaciones.
¿Qué acontecimientos dentro de su carrera le afectaron grandemente?

Accumulation No,1 | Aggravation: One Thousand Boats Show
Expuso y recibió gran atención por una pieza escultórica (Accumulation No. 1) con protrusiones de apariencia fálica en la Green Gallery, un artista que también mostraba en la misma exhibición —Claes Oldenburg— alcanzó fama con obras inspiradas en esa pieza. Más tarde, vivió algo similar: en otra exposición, cubrió una inmensa pared con fotografías de una obra escultórica de un bote cubierto con escultura suave (Aggregations: One Thousand Boats Show), una propuesta muy innovadora para su tiempo. Poco después, Andy Warhol, que ya había comentado sobre la obra de Kusama, participó en una exhibición donde cubrió una pared completa con fotografías de una vaca, una acción que llamó muchísimo la atención. Luchó contra lo consideraba machismo y la apropiación de sus ideas por artistas masculinos en los años 60.

Infinity Mirror Room
¿Qué otras formas de expresión exploró?
Yayoi Kusama experimentó y expuso también instalaciones donde integraba luz, sonido y espejos. Además, trabajó la pintura sobre cuerpos desnudos, expandiendo su lenguaje desde el objeto hasta la experiencia.

Jevnaker, Norway-26 September 2024; Sculpture Shine of Life by Yayoi Kusama in Kistefos art museum and sculpture park founded by Christen Sveaas on site of former wood pulp factory
¿Qué ocurrió cuando regresó a Japón?
En 1973 regresó a Japón y permaneció allí hasta 1977. En ese periodo, la prensa fue poco empática: la llamaban “la reina del escándalo”. Fueron años de gran depresión.

Narcissus Garden, Biennal de Venecia 1993

Calabaza (autoretrato) en Naoshima
¿Qué la sacó del olvido del público?
Sus retrospectivas entre 1980 y 1990 le devolvieron el reconocimiento internacional. Después llegó el Pabellón Japonés en la Bienal de Venecia de 1993, con una habitación llena de pequeñas calabazas pintadas de amarillo con puntos negros. Luego, en la Bienal, creó una obra que funcionó como su auto-retrato: una calabaza de más de seis pies de diámetro instalada en un muelle en Naoshima, Kagawa. La pieza se volvió icónica y su fama siguió creciendo.
Con el tiempo, su carrera la llevó a pintar polka dots en mesas, sillas, vajillas, botellas, y también a incursionar en diseño de moda. Además, fue artista, escultora, colaboró con marcas de belleza y moda, y también escribió.
Yayoi Kusama nos deja mucho más que una obra: nos deja una manera distinta de mirar el mundo. Sus infinitos puntos, espejos, colores y formas han trascendido el arte para convertirse en un lenguaje universal, capaz de despertar asombro y provocar emociones. Su legado seguirá vivo mucho después de nuestra época, en museos, espacios arquitectónicos y, sobre todo, en la imaginación de quienes descubren su obra.