Por Pahola Estrada de Doble Hache el Podcast
LO QUE PERMANECE
Una conversación con Raúl Rivera Ortiz, arquitecto licenciado retirado, AIA Emeritus sobre la vocación, las experiencias y el legado de una vida dedicada a la arquitectura.

Foto por Frances Negrón
Escultura del caballo: Botello, Escultura azul al fondo: Cecile Molina, Pintura detrás de la butaca: Daniel Lind, Pintura detrás del sofá: Edra Soto
DESDE EL SKETCH
Pahola: Si hoy abriéramos tu planera o archivo, ¿qué encontraríamos que nos revelara cómo comenzó tu historia con la arquitectura?
Raúl: Probablemente, la primera casa que diseñé después de graduarme de Cornell y obtener mi licencia en 1978. Esa casa radica en una loma de San Germán, ciudad natal de mis padres y la diseñé para unos amigos de la familia. Es una casa muy particular por la forma en que se sitúa en la loma con una planta semi octagonal.
Pahola: Cuando comenzaste a estudiar arquitectura, ¿qué imaginabas de la profesión y qué tan distinta terminó siendo la realidad?
Raúl: Pensaba que acabaría trabajando para una de las firmas que admiraba: IM Pei en New York o Mario Botta en Suiza. Acabé regresando a Puerto Rico y comenzando mi propia firma.

EL TRAZO
Pahola: Construiste una firma exitosa. ¿Qué parte de ese éxito nunca llegó a verse desde afuera?
Raúl: Quizás la cadena de relaciones de colaboración y confianza que logramos establecer con clientes, consultores, contratistas, suplidores y funcionarios del gobierno. Esa es la clave del éxito.
Pahola: Después de tantos años construyendo y dirigiendo tu propia firma, ¿qué te enseñó cerrar ese capítulo y descubrir nuevas maneras de aportar a la profesión?
Raúl: Mis aportaciones fuera de la práctica comenzaron mucho antes de cerrar mi firma. Estuve muy activo en el AIA, en el Colegio y en la Junta Examinadora. Al cerrar la firma, comencé a enseñar en la [Escuela de Arquitectura y Diseño Rafael Hernández Colón de la PUCPR] y continué mis servicios a la profesión desde NCARB (Consejo Nacional de Juntas de Registro de Arquitectura) y NAAB. (Junta Nacional de Acreditación de Arquitectos)
Pahola: Tuve el privilegio de ser tu estudiante y, con los años, he llegado a verte no solo como profesor, sino como un mentor y una persona que ha dejado huella en mi camino. Desde el otro lado del salón, ¿qué te han enseñado tus estudiantes a ti?
Raúl: Aprendo de mis estudiantes cada día. Ahora enseñando en línea para la [Escuela de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Puerto Rico], me comunico todos los días a través de los Foros de Discusión. Me siento contento de ver que, aún con todos los cambios que se avecinan, los estudiantes mantienen una actitud positiva de cara al futuro. Esto me llena de esperanza.
Pahola: Después de tantos años en la profesión, ¿qué has tenido que desaprender para entender la arquitectura de otra manera?
Raúl: Lo principal ha sido desprender más que desaprender. Uno comienza arraigado a sus convicciones sobre el diseño y la manera de hacer las cosas. Eventualmente se desprende uno de ese arraigo para entender que la arquitectura es una forma de servir a la gente y que hay que escuchar, entender y cambiar de opinión cuando sea necesario.
Pahola: Has vivido la profesión desde distintas perspectivas: el diseño, la academia y el liderazgo profesional. ¿Qué te ha enseñado cada una sobre la arquitectura?
Raúl: Del diseño he aprendido la forma de analizar, evaluar opciones y encontrar la mejor solución a todo en la vida. De la academia he aprendido a escuchar, compartir mis experiencias, y evaluar el trabajo de mis estudiantes de manera justa. Del servicio a la profesión he aprendido que siempre uno tiene algo que aportar y debe hacerlo cada vez que se presenta una oportunidad.
Pahola: Entre proyectos, equipos y personas, ¿qué has descubierto que realmente hace que una carrera valga la pena?
Raúl: Los profesionales tenemos que entender que nuestra obligación principal es servir para mejorar la vida de las personas. La satisfacción que se siente cuando logras esto demuestra que todos los esfuerzos de una carrera valen la pena.
Pahola: Después de haber vivido los retos y las satisfacciones de esta carrera, ¿qué hace que todavía valga la pena apostar por la arquitectura?
Raúl: Apostar por la carrera que he amado tanto que me da vida y propósito.
EL ARROPE
Pahola: Si pudieras volver a un solo momento de tu carrera, no para cambiarlo, sino para vivirlo otra vez, ¿cuál sería?
Raúl: Disfrutaría revivir el regocijo que se siente al asistir a la inauguración de uno de los proyectos, quizás Plaza AEELA. Es muy satisfactorio ver realizado algo que hemos trabajado y soñado.
Pahola: Cuando miras a las nuevas generaciones de arquitectos en Puerto Rico, ¿qué te da esperanza sobre el futuro de nuestra profesión y qué crees que todavía podemos construir juntos?
Raúl: Uno de mis cursos concluye con un ensayo que analiza las fuerzas cambiantes y el futuro de la arquitectura. Me da mucha esperanza leer estos trabajos que consistentemente hablan del equilibrio entre abrazar la tecnología y valorizar el criterio humanista de la arquitectura.
PROYECCIÓN EDITORIAL
Esta colaboración llevará el concepto de DOBLE HACHE: The Human Side of Design a un formato impreso y editorial, conservando su esencia de explorar el lado humano detrás de la arquitectura, las experiencias y las historias que marcan una trayectoria.