En la montaña de Emei Shan, en China, ZOLAND Emei Resort propone una forma de construir que no impone, sino que se integra.

Diseñado por Studio J. Bridgland, el proyecto Quietude transforma una serie de estructuras en ruinas en un refugio boutique donde la arquitectura actúa como puente entre memoria, paisaje y bienestar.


La intervención parte de una premisa sensible: construir desde lo existente. En lugar de borrar el pasado, el proyecto reinterpreta las formas tradicionales de la región —los techos a dos aguas, los aleros profundos y las viviendas escalonadas en la ladera— para crear una composición contemporánea que se siente arraigada al terreno. Esta manera de intervenir, más que construir desde cero, habla de una arquitectura consciente, capaz de escuchar el lugar antes de transformarlo.


Una arquitectura que escucha antes de transformar.
La materialidad refuerza esa conexión. En la entrada, el hormigón texturizado, cincelado a mano, aporta una sensación de permanencia y oficio. En el comedor, las tejas grises tradicionales de Leshan, la estructura interior de cedro y las paredes de piedra de esquisto del monte Emei construyen un lenguaje sobrio, táctil y profundamente vinculado a su contexto geológico. Las suites, casi invisibles desde el exterior, se esconden bajo un paisaje verde elevado, mientras los ventanales de piso a techo enmarcan la montaña como parte esencial de la experiencia interior.
El corazón del complejo es su patio central, donde un antiguo árbol Zhennan, rodeado por un estanque reflectante, se convierte en símbolo de continuidad. En los baños, la piedra local de tonos rojizos y la piscina exterior de piedra lavada y granito verde extienden la experiencia hacia la naturaleza.
Desde la mirada de Cero Huella PR, este proyecto nos recuerda que la sostenibilidad también puede entenderse como respeto: reutilizar, integrar, reducir la huella visual y construir con materiales que pertenecen al lugar. Aquí, la arquitectura no busca protagonismo; invita a bajar el ritmo, observar y reconectar.



Socios responsables: Justin Bridgland, Jaycee Chui
Arquitectura: Song Pei, Yang Yanru
Diseño de interiores: Gao Da, Huang Shuo
Diseño FF&E: Wang Xia, Dong Mengmeng
Colaboradores: Gao Qiangguo, Jin Yiqun, Xin Shuya, Yang Jing, Zhang Wenjing, Xiao Wen, Sun Zhou, Wang Mengyu, Li Huiyuan, Zhu Mengling
Diseño arquitectónico e interiores: Studio J. Bridgland
Fotografía: Jonathan Leijonhufvud @ AGENT PAY
ZOLAND Emei Resort on China’s Mount Emei integrates architecture with nature and history. Quietude turns ruined structures into a boutique retreat where design links memory, landscape, and well-being. Instead of erasing the past, it reinterprets local forms—gabled roofs, deep eaves, and stepped hillside buildings—while using regional, tactile materials like hand-chiseled concrete, stone, and traditional tiles. Discreet suites and a central courtyard with an ancient tree emphasize continuity and respect.