En el Museo de Arte de Puerto Rico, la alta joyería encontró un escenario para explorar el diseño, la innovación y la conexión entre el arte y la identidad cultural del Caribe.

Fotos por Lyma Rodríguez

Tiffany & Co. eligió el Museo de Arte de Puerto Rico para presentar Caribbean Caravan 2026, una experiencia que reunió a invitados de Puerto Rico y el Caribe alrededor de sus colecciones de alta joyería y relojería. Más allá de la exclusividad de las piezas, la celebración propuso un encuentro entre el patrimonio artístico, la creatividad contemporánea y el extraordinario oficio de la casa fundada en Nueva York en 1837.

La selección del museo no fue casual. Sus espacios, las obras de arte y el juego de color y luz —particularmente el vitral de Eric Tabales— establecieron una interesante conexión con el legado artístico de Louis Comfort Tiffany, reconocido por sus aportaciones al diseño del vidrio y las artes decorativas.

Durante casi 200 años, las icónicas colecciones de Tiffany & Co. han acompañado a un mundo en constante evolución, expresando el lenguaje universal del amor a través del diseño y la artesanía. El evento reafirmó la conexión de la firma con Puerto Rico, al tiempo que celebró su relación perdurable con el arte, la cultura y el estilo.

Entre las creaciones presentadas, Bird on a Rock capturó nuestra atención.

Concebido por Jean Schlumberger en 1965, el emblemático diseño de un ave posada sobre una gema continúa evolucionando bajo una visión contemporánea. La colección Wings lleva esta transformación un paso más allá, con diamantes que parecen suspendidos en el aire gracias a engastes ocultos y piezas convertibles que ofrecen distintas maneras de llevarlas. 

Esta evolución refleja una de las direcciones más interesantes del diseño de joyería actual: preservar el carácter de un ícono mientras se exploran nuevas formas, proporciones y posibilidades de uso.

Nathalie Verdeille, directora artística de Tiffany & Co., que conecta el legado de la firma con nuevas generaciones.

La presentación también incluyó piezas de Tiffany HardWear, extraordinarias creaciones de relojería y un llamativo diamante anaranjado que formó parte de la selección exclusiva presentada para la ocasión.

La experiencia trascendió las vitrinas. Concebida como una velada íntima de conexión, celebración y momentos inesperados, tal como anticipaba su invitación, la noche reunió a clientes y coleccionistas alrededor de experiencias sensoriales, degustaciones de miel puertorriqueña y whisky. La celebración culminó con una presentación sorpresa de Gilberto Santa Rosa, que llenó de ritmo y energía caribeña el encuentro. Entre los invitados destacó Paulina Guerra, hija de Juan Luis Guerra y vinculada a la firma de joyería.

Para Modo de Vida, el encuentro permitió descubrir cómo una firma histórica continúa reinterpretando sus códigos de diseño y creando nuevas conexiones entre la joyería, el arte y la cultura.