Precisión en movimiento

Las nuevas creaciones de Clash de Cartier amplían la colección con collares y pulseras realizados, por primera vez, en oro amarillo. El cambio de material introduce una lectura distinta de una línea hasta ahora asociada principalmente al oro rosa, sin alterar uno de sus códigos más reconocibles: la combinación de geometría, volumen y movimiento.

La colección se distingue por una construcción completamente articulada. Dependiendo de la versión, las piezas pueden incorporar hileras dobles y reunir hasta 600 componentes individuales, fabricados y ensamblados con gran precisión para permitir flexibilidad sin perder estructura.

Para lograrlo, Cartier combina dos procesos distintos: la fundición a la cera perdida, vinculada a la tradición de la joyería, y el mecanizado de alta precisión. Cada componente se pule a mano antes del ensamblaje final.

El resultado no es una joya rígida, sino una pieza que responde al movimiento del cuerpo.

Esa movilidad genera incluso una vibración y un sonido sutiles, aspectos que fueron considerados durante su desarrollo. Más que un cambio de color, estas nuevas versiones muestran cómo material, ingeniería y artesanía pueden trabajar juntos para transformar la manera en que una joya se usa y se percibe.