Diálogo exquisito entre pasado y presente
Fotos por Ulysse Lemerise Bouchard

Montreal siempre ha sabido reinventarse, pero pocas transformaciones logran emocionar tanto como la de esta suite ubicada en las dos últimas plantas de un edificio histórico del Viejo Puerto de Montreal. Como apasionado del diseño, entrar en este espacio es asistir a un diálogo exquisito entre pasado y presente, donde la modernidad no borra la memoria, sino que la celebra a través de los ojos de MU estudio de arquitectura.
Pensada para unos propietarios cosmopolitas, acostumbrados a vivir entre culturas, esta suite se concibe como un lienzo vivo: un escenario donde objetos, muebles y obras de arte de múltiples procedencias conviven con naturalidad. Aquí no hay rigidez estilística, sino una armonía espontánea que se construye a partir del carácter.

El proyecto comienza con un gesto fundamental: revelar el alma del edificio.
Los muros de piedra y las vigas de madera, testigos silenciosos del tiempo, fueron restaurados con precisión casi artesanal. Limpios, rejuntados y lijados, recuperan su textura original y aportan una calidez envolvente que contrasta —y dialoga— con las intervenciones contemporáneas. La piedra no es decoración: es protagonista.
En el corazón del espacio, la cocina se impone como una declaración de intenciones. Sus gabinetes de cobre, vibrantes y sofisticados, aportan un brillo inesperado frente a la sobriedad mineral de los muros. Es un contraste audaz, sensual y profundamente urbano.

Aquí, cocinar se convierte en una experiencia estética.
La escalera que conecta ambos niveles es otra joya del proyecto: una pieza escultórica que funciona también como banco y mueble. Más que un elemento de circulación, es arquitectura habitable. Conduce al ático, ahora reservado a los dormitorios, donde la atmósfera se vuelve más íntima sin perder carácter.
Esta renovación demuestra que tradición y modernidad no solo pueden coexistir, sino potenciarse mutuamente. Cada decisión de diseño honra la historia del lugar mientras proyecta una forma contemporánea de habitar. La Suite 305 no es solo un apartamento: es una experiencia, un manifiesto de diseño vivido y sentido.

Montreal’s Suite 305 masterfully fuses history and modernity in the top two floors of a historic Old Port building. MU architecture preserves stone walls and wooden beams, restoring texture and warmth. The copper kitchen cabinets provide a bold contrast to mineral walls, turning cooking into an aesthetic act. A sculptural staircase links levels to a refined attic retreat. A living canvas where diverse objects harmonize, Suite 305 embodies design as an experiential manifesto.