En su primera exhibición en el Caribe de la mano del galerista Walter Otero titulada “Hace Un Día Precioso, Verás Cómo Viene Alguno Y Lo Jode”, Stillz se impone como el Warhol de la nueva generación.
Hay artistas que documentan una época y otros que terminan convirtiéndose en parte de ella. Stillz pertenece a esa segunda categoría. Su talento, visión y genialidad convergen en el universo multidisciplinario que Stillz ha construido a través de los años, moviéndose con naturalidad entre diversos medios- ya sea la pintura, los videos musicales, el cine y claro, las polaroids de figuras icónicas en la cultura pop contemporánea como el inimitable Bad Bunny-- que le han ganado el título del Warhol de esta generación.

Ante semejante preámbulo, no podía ser de otra manera, había que presentar su más reciente proyecto-- “Hace un día Precioso, Verás Cómo Viene Alguno Y Lo Jode” en la galería de Walter Otero.
“La primera vez que vi el libro de Stillz, me tropecé con una consistencia que había visto anteriormente en un artista que me gusta mucho, Andy Warhol. No solamente me gustó su trabajo, pero también trabaja las Polaroids, entonces veo los videos musicales y sus otros trabajos y encuentro que tiene una consistencia en el estilo que está creando”, explica Otero.

“Aunque mi enfoque actual es de artistas puertorriqueños, siempre he trabajado con artistas internacionales y Stillz encaja en mi filosofía de trabajo porque me interesa continuar sorprendiendo, explorando, a través del lenguaje de la cultura popular, otras aperturas y formas de acercamiento al mundo de arte”, puntualiza el veterano galerista que ha trabajado con artistas de la talla de Gisela Colón, Andrés Serrano, Jun Martínez y Ángel Otero, reconocidos a nivel mundial.
En una industria cada vez más saturada, un joven genio, cuya trayectoria cuenta una historia muy profunda, muy anclada en nuestra sociedad actual, se impone sin esfuerzo, con una propuesta refrescante, irreverente, discreta, misteriosa sí, pero, ante todo, honesta que impacta y cautiva.


No es novedad que empezó fotografiando amigos patinando en la calle siendo un adolescente, se abrió camino más adelante en Nueva York, y podría decirse que, al igual que otras leyendas, esa fue la gran escuela del autodidacta donde encontró su propio lenguaje.
La comparación con Andy Warhol tampoco es casual. Como Warhol, Stillz entiende el poder de los rostros, los personajes y los símbolos de la cultura popular, y los observa, los retrata desde una distancia muy personal, muy cómoda.

“Pocos conocen el hecho de que también se convirtió en pintor autodidacta bajo la influencia de Julio Larraz, padre de un amigo de la infancia. Aunque vive en constante movimiento, Stillz establece estudios temporeros en cada ciudad en la que trabaja por algún periodo significativo, logrando así amasar una inmensa producción en foto, serigrafía y pintura que poco a poco va revelando. Es un viajero que teme el despegue, pero se siente impulsado a documentar la vista desde la ventanilla del avión como si formara parte de un ritual relajante para capturar lo divino y lo ominoso simultáneamente”, explica la reconocida curadora Marina Reyes-Franco, en su ensayo sobre la obra de Stillz.

No cabe la menor duda, este es el mejor momento para conocer a Stillz pero desde otra perspectiva. “Quiero seguir manteniendo el misterio de Stillz. No me gusta la fama. No me gusta estar mucho en público, me escondo detrás de mi arte y mi trabajo. Para mi es importante poder mostrar partes de mi como un rompecabezas. Pero sigo prefiriendo ir escondido a que me reconozcan”, confiesa el reservado artista de apenas 28 años nacido en Miami, de origen colombiano.
Ese rompecabezas es precisamente el que propone “Hace Un Día Precioso, Verás Cómo Viene Alguno Y Lo Jode” que abrirá al público el 26 de agosto y promete ser un banquete tanto para los aficionados y grandes coleccionistas del arte como para los curiosos que se dejen seducir del enigmático Stillz.