La artista puertorriqueña Edra Soto nos invita a mirar de otra manera la arquitectura residencial que ha acompañado la vida cotidiana en la Isla en su exposición El lugar de la morada, presentada en el Museo de Arte de Puerto Rico. Edra, nacida en Puerto Rico y radicada en Chicago por más de tres décadas, forma parte de la serie Regresos / Homeward Bound, dedicada a artistas contemporáneos de la diáspora.

En conversación exclusiva con Modo de Vida, la artista recuerda las rejas, los bloques ornamentales y los patrones decorativos como parte del paisaje de su infancia en la urbanización San Gerardo, en Cupey. Aquellos elementos que antes parecían invisibles se transforman ahora en símbolos cargados de historia, memoria y resistencia. Sobre la propuesta, el curador Juan Carlos López Quintero señala: “Su trabajo nos invita a mirar a través de esa geometría fractal —que tiene sus raíces en África, como bien lo demuestran los historiadores de la arquitectura, y que borda con gracia las viviendas populares mediante barandas, muros de ladrillo, rejas y quiebrasoles— para así adentrarnos, literalmente, en el imaginario colectivo de un pueblo”.
Su obra convierte la reja en archivo y metáfora: una estructura que protege, ventila, permite mirar y, a la vez, puede sugerir encierro. En sus piezas, altera la forma sin perder el motivo original, creando cruces que funcionan como un compás migratorio: norte, sur, este y oeste.
No es hasta que ella explica su trabajo, con delicadeza y profundidad, que se revelan las múltiples historias entrelazadas con las que muchos podemos identificarnos. Del mismo modo, así como nos asomamos por el ojo mágico o el visor de una puerta para descubrir quién llega a casa, la exhibición nos invita a mirar hacia el interior de las obras: al hogar, la memoria, la familia y el sentido de pertenencia.
Les exhortamos a visitarla y dedicarle tiempo a esos momentos que también nos construyen.