Esta residencia Tudor Revival de los años 20, ubicada al norte de Nueva York, fue concebida como un refugio contemporáneo con alma histórica. Tras décadas de intervenciones poco sensibles y un marcado deterioro, la vivienda encontró una nueva vida gracias al enfoque cuidadoso y estratégico de DJDS – Dorothee Junkin Design Studio, que apostó por una renovación integral sin ampliar la huella original de la casa.
El proyecto se basó en una reconfiguración inteligente de los espacios existentes, una verdadera “partida de ajedrez” espacial centrada en el corazón del hogar: la cocina. Este espacio central es ahora una cocina amplia y luminosa, pensada para el uso cotidiano y la convivencia.


Materiales nobles, proporciones equilibradas y una distribución pensada para disfrutar marcaron el resultado final.
La antigua cocina cerrada dio paso a un espacio abierto con una gran isla central, zonas de desayuno y una conexión fluida con el exterior. La clave estuvo en transformar el antiguo mudroom en un breakfast nook bañado de luz natural y reconvertir un pequeño cuarto de almacenaje en una despensa funcional, permitiendo así un diseño más generoso y eficiente.



El baño principal es, sin duda, uno de los grandes protagonistas del proyecto.
Inspirado en la atmósfera de un hotel boutique, combina lujo y contención técnica. El mármol Calacatta Viola define el espacio con sutileza: revestimientos de altura parcial, una espectacular bañera escultórica ubicada en una alcoba del dormitorio y un mueble de lavabo a medida con vetas simétricas. El uso estratégico del mármol, junto con acabados en yeso resistente al agua y griferías en latón cepillado, aporta calidez y sofisticación sin sobrecargar la estructura original.
Con una paleta de tonos suaves y terrosos, materiales naturales y un diseño sereno que prioriza las vistas al jardín, esta casa logra un equilibrio delicado entre pasado y presente, reinterpretando el legado Tudor desde una sensibilidad contemporánea y profundamente habitable.
A 1920s Tudor Revival residence north of New York has been reborn as a contemporary refuge with a historic soul. DJDS thoughtfully reconfigured the home’s existing spaces around a redesigned open-plan kitchen, transforming a former mudroom into a light-filled breakfast area and a storage room into a functional pantry. A standout of the renovation is the boutique-hotel–inspired primary bathroom, featuring Calacatta Viola marble, warm metal finishes, and a serene palette that emphasizes views of the surrounding garden.