Tus clientes conectan emocionalmente con la marca. ¿Qué experiencia deseas que vivan más allá del producto o servicio?
Quiero que vivan una experiencia de conexión real: que sientan que la marca los entiende, los representa y forma parte de su vida. Buscamos generar pertenencia, recuerdo y emoción.
Ha sido un año de mucho crecimiento, y con ello llegan muchos cambios. Celebras la apertura de esta oficina y nos causa curiosidad… Muchas marcas nacen desde una idea; otras, desde una necesidad personal. ¿De dónde nació Benny & Dix?
Benny & Dix nació 100 % de una necesidad personal. Desde muy pequeña fui profundamente creativa: pintaba, tocaba instrumentos de percusión, soñaba despierta. A los 15 años iba al cine y, al ver los comerciales de Coca-Cola, imaginaba en mi mente mi propia versión en vivo. Escribía poesías y las cantaba como jingles, pues me apasionaba la música y en ese entonces no conocía lo que era el término publicidad… Obviamente, algunos eran buenos, otros, pues, no tanto.
Crecí rodeada de lo mejor de dos mundos. Mi mamá biológica era artesana: horneaba, tallaba cerámica y decoraba fiestas y cumpleaños. Mi papá, en cambio, era comerciante y operaba almacenes al por mayor en el área oeste. La creatividad y lo comercial convivían naturalmente en mi día a día. Ser dueña de negocio siempre corrió por mis venas.
Así nace Benny & Dix… y siempre quise hacer lo mío. Diferente.

Estás celebrando tu primer año de casada en un momento de grandes exigencias a nivel laboral. ¿Cómo manejas todas las responsabilidades propias de una boss lady y cómo cuidas tu vida personal con una agenda como la tuya? ¿Cómo defines el balance? ¿Cómo defines el éxito?
Este primer año de casada me ha enseñado que el balance no es perfecto. Hay momentos en los que el trabajo exige más y otros en los que la vida personal pide prioridad, y he aprendido a no sentir culpa por ninguno. Ser boss lady no significa hacerlo todo sola, sino saber delegar, pedir apoyo y escoger con juicio dónde pongo mi energía… Me ha costado entenderlo, pero lo he ido logrando.
El éxito lo defino cuando me siento plena con lo que hago, orgullosa de cómo lo hago y en paz con la vida que estoy construyendo, tanto en lo personal como en lo profesional.
¿Qué cualidades reconoces en tus pares en la industria?
Admiro a quienes se mantienen auténticos en una industria que, muchas veces, empuja a imitar. Valoro la disciplina, la visión a largo plazo y la capacidad de evolucionar sin perder la identidad. Reconozco especialmente a quienes entienden que el éxito no es solo individual, sino colectivo. Ahí reside mi mayor respeto.
Pensando a largo plazo, ¿qué legado te gustaría que Benny & Dix deje en la industria que habitas?
Quiero que Benny & Dix deje el precedente de que una agencia boutique también puede pensar, operar y competir en grande. Que no hace falta ser enorme para tener criterio, impacto y voz en las mesas donde se toman decisiones importantes.
Benny & Dix es un sueño compartido; ya no es solo mío, sino de todo un equipo que cree en hacer las cosas con ambición y excelencia. Nuestro legado es abrir camino, demostrar que se puede crecer sin diluirse y motivar a otros a seguir apostando por la estrategia y por el derecho a ocupar espacio en esta industria.

Tus clientes llegan buscando soluciones, pero se van con algo más profundo. ¿Qué transformación buscas provocar en quienes trabajan contigo?
Buscamos provocar una transformación basada en confianza y cercanía real. Nuestros clientes llegan por una necesidad puntual, pero se quedan porque construimos relaciones. Terminamos siendo aliados, familia elegida. Tomamos decisiones juntos, nos volvemos una extensión de sus equipos y atendemos cada negocio como si fuera propio.
Para mí, eso va mucho más allá de brindar un servicio o facturar por él. Nos importan tanto los temas que forman parte de la contratación como los que no. Acompañamos y pensamos el negocio en su totalidad, porque cuando hay compromiso genuino, el trabajo deja de ser transaccional y se convierte en algo profundamente compartido.
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¿En qué es lo primero que te fijas al entrar a un espacio comercial/profesional? ¿Qué no puede faltar y qué detalles son innegociables en este espacio nuevo?
Lo primero en lo que me fijo es cómo se siente el espacio antes de cómo se ve: la energía, la luz, si invita a quedarse.
En este nuevo espacio, hay detalles innegociables para mí: buena luz natural, áreas que fomenten conversación y trabajo en equipo, y una estética que no intimide ni distraiga, sino que acompañe. Todo tiene que tener un propósito y estar en armonía.

¿Qué piensas de la evolución de los espacios comerciales hoy en Puerto Rico? ¿Qué necesitan para atender las nuevas generaciones de clientes con los retos que traen a la mesa? ¿Cuán importante es diversificar la cartera de servicios? ¿Quién te inspira, en términos de diseño y a nivel personal?
Los espacios comerciales en Puerto Rico están evolucionando porque las personas también lo están. Hoy no basta con que un lugar funcione o se vea bien; tiene que sentirse vivo, flexible y coherente con quienes lo habitan. Las nuevas generaciones buscan conexión, fluidez y experiencias que se integren naturalmente a su día a día. Un escritorio bonito ya no es suficiente; es el ambiente que lo rodea lo que marca la diferencia.
Diversificar servicios es parte de entender ese cambio. No se trata de hacer más por hacer, sino de responder mejor a las necesidades reales de quienes confían en nosotros.
A nivel personal me inspira mi padre, mi hermano Luis Estrada, quien enfrenta la vida como yo: contra viento y marea, por él y por los suyos. Me inspira mi esposa Cristina Martínez y Omar (Omi) Rivera, quien llegó a mi vida para quedarse y se ha convertido en un gran mentor.
Desde un lugar más personal, comparte con el lector qué anhelo, intención o idea te mueve hoy y qué sientes que es importante contarle al mundo en este momento de tu camino.
Para mí, la vida cambia en un abrir y cerrar de ojos. Es delicada; las cosas vienen y van. Por eso, hoy más que nunca, mi mayor anhelo es vivir al máximo, con conciencia, sin excesos, pero con presencia real.
Soy vocal con lo que pienso y con lo que siento, y en este momento de mi vida soy más intencional que nunca, tanto como profesional como persona. Me mueve la gente que desea algo con fuerza, que no se detiene hasta conseguirlo. Así soy yo: intensa y comprometida, y en estos momentos ese es mi mayor motor.