Foto por Kris Tamburello

Hay obras que definen una época. La Residencia Van der Vlugt, diseñada por la firma con sede en Miami STRANG, es una declaración contundente sobre cómo debe evolucionar la arquitectura costera ante los desafíos climáticos actuales. Reconocida con el Premio a la Excelencia AIA Florida para Obra Nueva, el Premio AIA Miami de Arquitectura Residencial y finalista del World Architecture Festival, la casa consolida su prestigio como referente global del modernismo resiliente.
Elevada a tres metros sobre robustas columnas de hormigón, la estructura flota con serenidad sobre el paisaje de los Cayos Superiores de Florida. Su volumetría horizontal, protegida por lamas que capturan el sol y proyectan sombras dinámicas, responde con inteligencia al entorno costero.

“Diseñar estructuras hermosas y resilientes, profundamente conectadas con el entorno, no es una opción; es una responsabilidad”, afirma Max Strang, fundador de STRANG.
En el interior, el hormigón encofrado se integra con una calidez inesperada. Sus vetas y huellas naturales dialogan con carpinterías en madera clara y superficies en microcemento gris frío que envuelven una escalera escultórica —verdadera pieza de arte arquitectónico— que articula la circulación vertical. Ventanales de piso a techo permiten que la luz natural modele los espacios durante el día, mientras estrategias de enfriamiento pasivo reducen la carga térmica sin sacrificar transparencia ni vistas.

Los interiores, concebidos por Slokkers Design, simplemente nos enamoran. La biblioteca, con su estantería oscura contrastando con la pureza de los planos blancos y los muros de concreto texturizado, se convierte en un manifiesto de sofisticación serena. El mobiliario en cuero, las piezas en madera natural y los acentos en metal aportan profundidad y carácter, demostrando que la continuidad material puede ser también un gesto profundamente poético.
La arquitectura no solo contiene el interior: lo coreografía. Las líneas estructurales se transforman en trazos de luz y sombra que atraviesan las persianas de madera, dibujando patrones cambiantes a lo largo del día. En el corazón de la residencia, una escalera de caracol revestida en microcemento actúa como la conexión “articular” donde converge la curvatura de la casa, convirtiéndose en una pieza escultórica que une forma y función.

La suite principal del propietario es un santuario elevado, ofreciendo vistas al agua desde cada ángulo. Allí, la materialidad se suaviza, las texturas abrazan y la luz natural envuelve. La casa puede ser rotunda y resiliente por fuera, pero en su interior es delicada, armónica y profundamente humana.
Cada detalle de diseño en esta residencia sigue tres principios: adaptación ambiental, innovación estructural y honestidad constructiva.


Y mientras la admiramos en Florida, es imposible no imaginarla en Arecibo o en cualquiera de nuestros terrenos frente al mar. Este lenguaje moderno, estratégico y profundamente caribeño podría vivir perfectamente en Puerto Rico.
Porque el verdadero lujo hoy no es solo estético: es resiliente.


The Van der Vlugt Residence, designed by Miami-based STRANG, exemplifies the evolution of coastal architecture in response to climate challenges. Recognized for its innovative design, the home rises above the Florida Keys on robust concrete columns. Its intelligent horizontal form, protected by sun-catching slats, harmonizes seamlessly with the coastal environment. Inside, warm concrete contrasts with light wood and sculptural elements, creating a refined, sophisticated ambiance. Max Strang emphasizes that designing beautiful, resilient structures is not just a choice—it is a responsibility. The residence fuses modern luxury with environmental adaptation, embodying resilience as a core principle of contemporary design. This architectural language could flourish in locations such as Puerto Rico.