En el corazón de Dubái y en diálogo directo con el Burj Khalifa, Wasl Tower se levanta como una nueva lectura del rascacielos contemporáneo. Diseñada por UNS en colaboración con Werner Sobek, la torre de 302 metros transforma la cerámica —material ancestral de la región— en una envolvente tecnológica, climática y expresiva.

Su fachada de terracota, una de las más altas del mundo, no es un gesto decorativo, sino un sistema ambiental de 360 grados. Miles de aletas cerámicas tamizan la luz, reducen la radiación térmica y canalizan el viento, creando una piel que responde al clima desértico con inteligencia pasiva. A lo largo del día, el esmalte metálico modifica su apariencia, haciendo que la torre cambie con la luz y participe del ritmo urbano de Dubái.

El edificio también propone una ciudad vertical. Con hotel, residencias, oficinas, restaurantes, áreas de bienestar y espacios públicos elevados, Wasl Tower funciona como un nodo de encuentro más que como un objeto aislado. Como señala la firma de arquitectura UNS, “la Torre Wasl no funciona como un objeto aislado, sino como un nodo urbano que conecta infraestructura, programas y personas”.

En su interior, el Mandarin Oriental Downtown Dubai articula hospitalidad, bienestar y vistas panorámicas en una experiencia ascendente. Vestíbulos elevados, terrazas, salones y áreas de eventos convierten el recorrido en parte esencial del proyecto. “El objetivo era hacer que la visita a la Torre Wasl fuera lo más atractiva y contemporánea posible”, afirma Ben van Berkel, fundador y arquitecto principal de UNS.

Wasl Tower sintetiza herencia material, ingeniería avanzada y ambición sostenible. Su mayor logro está en demostrar que la arquitectura en altura puede ser icónica sin perder sensibilidad climática, urbana y humana. Aquí, la innovación no compite con la memoria: la actualiza, la escala y la convierte en experiencia compartida para la ciudad contemporánea global.


Wasl Tower in Dubai, at 302 meters, redefines the modern skyscraper by transforming regional ceramic clay into a high-performance, expressive façade. Its terracotta, 360-degree environmental skin modulates light, reduces heat, and channels wind. Inside, Mandarin Oriental Downtown Dubai offers hospitality and panoramic experiences, creating a vertical urban node for the city.